Cómo escribir un prompt que funciona en ChatGPT

Pediste «escribe un correo reclamando un pago a un cliente» y recibiste un texto correcto, educado y completamente inútil: demasiado genérico para enviarlo, demasiado formal para tu cliente, y sin ninguno de los detalles que harían funcionar la reclamación. Entonces lo reescribiste a mano y concluiste que la IA no sirve para esto.
Sí sirve. Lo que faltó fue información, no capacidad. Esta es la clase 2 del curso, y al terminarla vas a saber montar una petición que devuelve algo aprovechable al primer intento, y corregir el rumbo en el segundo mensaje en lugar de empezar de cero. Son unos 10 minutos de lectura, con un prompt listo para probar al final de cada sección.
La regla de oro: responde a lo que escribiste
En la clase 1 fijamos que la IA no sabe, estima. La consecuencia práctica para los prompts es esta: responde a lo que escribiste, no a lo que querías decir.
Cuando escribes «escribe un correo reclamando un pago a un cliente», la IA tiene que rellenar unos quince huecos por su cuenta: quién eres, quién es el cliente, cuánto tiempo lleva de retraso, si es la primera reclamación o la cuarta, si quieres mantener la relación o ya te has rendido, si el tono es de colaboración o de aviso final. Los rellena con la media de lo que ha visto. La media es exactamente lo que suena genérico.
Un buen prompt no es un prompt largo ni un prompt bonito. Es un prompt que cierra los huecos que importan y deja abierto solo lo que de verdad no sabes.
Las cinco piezas de un prompt que funciona
Casi todo prompt bueno tiene las mismas cinco piezas. No hacen falta las cinco siempre, pero cuando el resultado sale mal, casi siempre es una de ellas la que faltó:
| Pieza | Qué responde | Ejemplo corto |
|---|---|---|
| Papel | Desde dónde habla la IA | «Eres abogado laboralista» |
| Contexto | Lo que no tiene forma de saber | «Soy autónomo y facturo 8.000 € al mes» |
| Tarea | Qué hacer, con un verbo | «Resume», «Compara», «Reescribe» |
| Formato | La forma de la respuesta | «En tabla, con 3 columnas» |
| Restricción | Qué evitar | «Sin jerga, máximo 200 palabras» |
Las próximas secciones toman una pieza cada vez, con un prompt del catálogo que la usa bien para que la veas funcionando.
Papel: por qué «actúa como» cambia tanto la respuesta
Dar un papel no es teatro. Es la forma más barata de elegir el vocabulario, el nivel de detalle y lo que la IA va a considerar relevante. «Explica el interés compuesto» y «eres profesor de matemáticas de secundaria, explica el interés compuesto» producen textos distintos porque la segunda frase selecciona un repertorio.
El papel funciona mejor cuando describe cómo trabaja esa persona, no solo el cargo. Compara «eres profesor» con «eres profesor que siempre empieza por un ejemplo del día a día antes de enseñar la fórmula». La segunda versión da una instrucción de método, y es esa la que cambia el resultado.
Dos ejemplos listos que viven de esto: el profesor particular de cualquier materia, que define nivel y ritmo antes de enseñar, y el corrector amable que explica tus errores, donde el papel lleva una actitud (corregir sin humillar) que cambia el texto entero.
Contexto: lo que no puede adivinar
Esta es la pieza que más falta. La IA no sabe tu cargo, el tamaño de tu empresa, cuánto ganas, con quién estás hablando ni qué ya salió mal antes. Todo eso cambia la respuesta, y nada de eso lo tiene.
Una prueba rápida: lee tu prompt fingiendo ser un freelance que acaba de entrar en el proyecto y nunca ha hablado contigo. Si necesitaría hacer preguntas antes de empezar, esas preguntas son el contexto que falta.
Fíjate en cómo el currículum desde cero sin experiencia empieza rescatando lo que ya has hecho fuera del mercado formal, en lugar de ponerse a escribir. Y lidiar con un jefe o compañero difícil solo funciona porque pide la situación concreta antes de sugerir la frase, ya que el mismo consejo ayuda o estorba según quién esté al otro lado.
Formato: pide la forma junto con el contenido
La mayor parte de la frustración con la IA no es contenido equivocado: es contenido correcto en una forma que no puedes usar. Querías tres líneas y recibiste siete párrafos. Querías una tabla y recibiste prosa.
Decir la forma es barato y lo resuelve al momento. «En viñetas», «en tabla con las columnas X, Y y Z», «máximo 5 líneas», «en tono de mensaje de WhatsApp», «dame tres opciones para elegir». Pedir opciones, por cierto, suele rendir más que pedir la respuesta: comparas en vez de aceptar.
El resumen de reunión es un buen modelo de esta pieza, porque separa decisiones, pendientes y responsables en bloques fijos, y eso es lo que hace que el resumen se pueda usar. En la misma línea, la leyenda con gancho, cuerpo y CTA y la publicación de LinkedIn con autoridad imponen una estructura antes de escribir una sola palabra.
Restricción: decir lo que no quieres
La restricción es la pieza que casi nadie escribe y la que más tiempo ahorra. La IA tiende al término medio: texto medio, longitud media, vocabulario medio. La restricción es lo que la saca de ahí.
Las que mejor funcionan en el día a día son longitud («máximo 200 palabras»), vocabulario («sin términos técnicos, sin palabras en inglés»), actitud («no inventes datos que no te he dado») y alcance («no sugieras nada que cueste dinero»). Esa tercera es especialmente útil, porque es la petición explícita de que la IA diga «no lo sé» en lugar de rellenar el hueco con una invención plausible.
Mira el explícamelo como si tuviera 12 años, que es una restricción de vocabulario convertida en prompt entero, y el traductor del prospecto del medicamento, que restringe el alcance a propósito para no acabar dando consejo médico.
El segundo mensaje es donde el prompt se vuelve bueno
Aquí está el hábito que más separa a quien encuentra útil la IA de quien la encuentra decepcionante: la primera respuesta es un borrador, no una entrega.
Quien se rinde reescribe el prompt desde cero. Quien le saca partido responde en la misma conversación: «ha quedado demasiado formal, rehazlo en tono de conversación», «córtalo por la mitad», «la segunda opción es la mejor, desarrolla solo esa», «te has inventado el número de la tercera línea, quítalo». La IA mantiene todo lo ya dicho y ajusta solo lo que has señalado, lo que cuesta una frase en vez de un prompt nuevo.
El asesor de regalos fue escrito para esa dinámica, porque las primeras sugerencias existen justamente para que digas qué no sirve. El chef de lo que hay en la nevera sigue la misma lógica: quitas lo que no te gusta y la lista mejora en cada ronda.
Los prompts de texto y los de imagen no siguen la misma regla
Vale la pena decirlo con todas las letras, porque confunde a mucha gente. Todo lo anterior es sobre prompts de texto, los que acaban siendo un correo, un resumen, un plan o una explicación.
Los prompts de imagen funcionan con otra lógica: en lugar de papel y contexto, lo que pesa es el encuadre, la luz, la lente, el estilo y qué quieres conservar de la foto original. Una frase de conversación suele dar una imagen mala, y una descripción visual apilada suele dar una buena. Si es eso lo que buscas, el camino es la guía de prompts de imagen, que trata solo de eso y con ejemplos.
Cuando esmerarse en el prompt no lo arregla
El prompt no lo arregla todo, e insistir cuesta más tiempo que hacerlo a mano. Tres situaciones en las que la pieza que falta no es la redacción:
- Cuando el dato no está en la conversación. Si no has pegado el contrato, ningún prompt hace que la IA sepa lo que dice. Pega el texto o adjunta el archivo, y entonces sí, esmérate en la petición.
- Cuando la respuesta tiene que ser correcta y no puedes comprobarla. Dosis de un medicamento, un plazo procesal, un cálculo de finiquito. La IA responde con la misma seguridad tenga o no base, y ningún prompt cambia eso.
- Cuando es cuenta, no texto. Un modelo de lenguaje maneja palabras. Para números, pide la fórmula y hazla en la hoja de cálculo, o usa una herramienta que calcule de verdad.
También existe el exceso en la dirección contraria: un prompt de dos páginas con quince restricciones suele rendir peor que uno de seis líneas bien escritas, porque demasiadas instrucciones compiten entre sí. Si tu prompt se está convirtiendo en un documento, probablemente hay dos tareas ahí dentro que deberían ser dos conversaciones.
Monta el tuyo en cinco minutos
Coge una tarea real tuya y sigue el orden. La idea es salir de esta clase con un prompt tuyo, no con teoría:
- Escribe la tarea en una frase, empezando por un verbo. «Reescribe», «compara», «resume», «lista». Si no consigues elegir el verbo, la tarea todavía está confusa en tu cabeza, no en la de la IA.
- Añade el contexto que solo tú tienes. Aplica la prueba del freelance: ¿qué necesitaría preguntar antes de empezar?
- Define el papel, con método. No solo el cargo, sino cómo trabaja esa persona.
- Di la forma. Longitud, estructura, tono, y pide opciones en lugar de una sola respuesta.
- Añade al menos una restricción. Si dudas, usa «no inventes información que no te haya dado».
- Lánzalo y corrige en el segundo mensaje. Señala lo que salió mal en vez de reescribirlo todo.
Si prefieres empezar por algo ya hecho e ir modificándolo, ves la estructura antes de tener que inventarla. El anuncio de segunda mano que vende rápido y el consejero de decisiones imparcial son buenos para diseccionar, porque las cinco piezas están a la vista en el texto del prompt.
Preguntas rápidas
¿Cuánto debe medir un prompt para ChatGPT?
No hay número mágico. El criterio es otro: el prompt tiene que cerrar los huecos que cambian la respuesta y nada más. En la práctica, de seis a doce líneas resuelven casi todo el día a día.
¿Hay que ser educado con la IA?
No cambia el resultado. «Por favor» y «gracias» no mejoran ni empeoran la respuesta. Escribe como te resulte más cómodo.
¿El mismo prompt sirve en ChatGPT, Gemini y Claude?
La mayoría de las veces sí, con pequeñas diferencias de tono y de longitud. Las cinco piezas valen para los tres. Cuando el resultado sale distinto de lo esperado, suele ser cuestión de ajustar el formato, no de reescribirlo todo.
¿Por qué la misma pregunta da respuestas distintas?
Porque la respuesta se genera por probabilidad, no se consulta en una tabla. Dos ejecuciones de la misma petición siguen caminos ligeramente distintos. Si necesitas consistencia, pide formato fijo y limita la longitud.
¿Vale la pena pedirle a la IA que mejore mi prompt?
Vale, y está infravalorado. Pega tu petición y pregunta: «¿qué información falta aquí para que me des una respuesta mejor?». Suele listar exactamente los huecos que no habías visto.
¿Cómo consigo que ChatGPT deje de inventar?
No se puede eliminar, sí reducir. Proporciona el material en lugar de esperar que lo sepa, pide explícitamente que diga «no lo sé» cuando no tenga base, y comprueba cualquier número, fecha o cita antes de usarlo.
¿Tengo que escribir los prompts en inglés?
No. Para prompts de texto el resultado en español es equivalente, y escribir en tu idioma te ayuda a ser específico, que es lo que de verdad importa.
Qué viene después
Ya tienes las cinco piezas y el hábito del segundo mensaje, que juntos resuelven la mayor parte de los resultados malos. Lo que falta es repetición, y la forma más rápida de coger práctica es partir de un prompt hecho e ir modificándolo hasta que sea tuyo.
Empieza por los prompts de texto, que es donde todo lo de esta clase se aplica directamente, o mira las otras clases en Cursos. En la clase 3 comparamos ChatGPT, Gemini y Claude por tarea, para que sepas cuál abrir en cada situación en lugar de elegir a ciegas.
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